Cuando no habia nadie que pudiera reprocharme las acciones que hacia bajo la poca luz que habia... ahi recien podia desempeñar aquellas cosas que solo yo sabia que podia hacer. Encerrada en el atico en silencio tenia mejor audicion que un animal incluso mejor olfato. Sabia lo que se venia y lo que no... con el miedo impertinente que golpeaba las paredes de mis intestinos provocando amargos gemidos de desesperacion.
Asi... a oscuras planeando una nueva dicha desdichada de lamentos e inseguridades precoces que no me dejaban ver mas alla.
La señora corpulenta de figura alargada la podia divisar a travez del ojo de la cerradura... su andar caracteristico por la madera crujiente y antigua de la casa... era tan peculiar que hasta los pasos los tenia contados... nunca fallaba... siempre con esos tacos que machacaban incesantemente las maderas polvorientas de esa casa.
Apenas yo me podia mover en ese estupido ropero... el menor ruido era el mayor de los sonidos.
23/05/2007
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